Fiebre Amarilla: ¿Cómo detectarla y prevenirla?

Fotos boletín - Nota Epidemiológico

En los últimos meses se detectaron dos casos importados de fiebre amarilla en el país. Según la OMS las grandes epidemias se producen cuando el virus es introducido por personas infectadas en zonas muy pobladas, con gran densidad de mosquitos y donde la mayoría de la población tiene escasa o nula inmunidad por falta de vacunación. Por tal motivo, desde Surcos Asociación Civil alentamos las medidas de prevención y cuidados.

¿Qué es y cómo se contagia? La fiebre amarilla es una enfermedad que se transmite por la picadura de un mosquito infectado. Cuando estos pican a una persona enferma, se infectan y se convierten en transmisores de la enfermedad. No todos los mosquitos contagian la fiebre amarilla, sólo aquellos que previamente han picado a un individuo enfermo. Tampoco se contagia a través del contacto personal, objetos ni por la leche materna.

¿Cómo puede prevenirse? La vacunación es la medida más importante para prevenir la fiebre amarilla, y debe ser aplicada a quienes vivan o viajen a una zona de riesgo. En el primer caso, se debe suministrar una dosis a los 18 meses de vida, con un refuerzo a los 11 años. Para personas mayores de 60 años debe evaluarse la necesidad real según exposición al área de riesgo. En el segundo caso, como la protección de la vacuna comienza 10 días después de la aplicación, deben suministrársela con esa anticipación.

Además, es importante evitar las picaduras de mosquito utilizando repelentes, ropas claras y de mangas largas y pantalones largos y también evitar su reproducción vaciando todos los envases que acumulan agua.

¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas iniciales pueden ser similares a los de una gripe e incluir fiebre, dolor de cabeza, vómito y dolores musculares. A medida que la enfermedad progresa, sangran las encías y la orina también contiene sangre. El paciente puede también sufrir ictericia (coloración amarilla de la piel).

¿Cuál es el tratamiento? No hay un tratamiento específico para la enfermedad. Solamente se tratan los síntomas. Por eso es importante que se concurra al Centro de Salud ante la sospecha. Allí serán indicadas las medidas adecuadas a cada caso. Es importante no automedicarse, porque los antifebriles de uso habitual pueden ser extremadamente perjudiciales.