Sarampión: ¿Por qué es importante vacunarnos?

Fotos boletín - Sarampion

Recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre la existencia de varios brotes en países de la región. El sarampión es una de las principales causas de muerte en el mundo entre los niños pequeños, a pesar de que hay una vacuna segura y eficaz para prevenirlo. Conocé cómo se transmite, se trata y se previene.

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus. Según datos de la OMS, antes de que se introdujera la vacuna, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de 2,6 millones de muertes al año. A nivel mundial sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños, solo en 2016 murieron 89.780 personas, la mayoría de ellas menores de 5 años.

¿Cómo se previene?

La vacunación es altamente efectiva en la prevención del sarampión y al ser una vacuna a virus vivo atenuado nos protege de otras enfermedades como las paperas y rubéola.
Las personas que no reciben la dosis completa están en alto riesgo de contraer la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

Suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la infección y son: fiebre alta, secreción nasal, conjuntivitis y tos, pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla, erupción en la cara y cuello que se va extendiendo al resto del cuerpo.
Las complicaciones pueden ser por el mismo virus o por una sobreinfección bacteriana, e incluyen: diarrea intensa, infecciones al oído, laringotraqueobronquitis, neumonía, meningoencefalitis, convulsiones y ocasionalmente la muerte.
También pueden presentarse secuelas posteriores a la infección.

¿A quiénes afecta?

Especialmente a los niños, y los casos más graves se dan en lactantes, menores de 5 años, desnutridos y adultos con inmunodeficiencias. Sin embargo, cualquier persona expuesta puede ser afectada por el virus.

¿Cuál es el tratamiento?
No hay un tratamiento específico para el sarampión. Sí se pueden tratar los síntomas como la fiebre y las complicaciones que puedan presentarse. La recuperación suele llevar entre dos o tres semanas.