El Rol del Estado en la salud

 

 

Muchos países de Sudamérica, incluido el nuestro, están atravesando situaciones políticas complejas que nos afectan directamente como ciudadanos, latinoamericanos y defensores de los derechos en salud. Ante estas circunstancias, antes de evaluar a un gobierno en relación con sus propuestas en salud, es fundamental reflexionar sobre las bases de las que parten nuestros análisis. Una de las primeras cuestiones que deberíamos explicitar es sobre el rol del Estado en la salud.

 

A continuación, intentaré abordar, de lo general a lo particular, algunas dimensiones sobre las que hay acuerdo que se deben considerar como funciones indelegables de Estados garantes de la salud de sus poblaciones.

 

La perspectiva de “Una Salud” es el enfoque que reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental. Desde esta perspectiva, el Estado tiene un rol prioritario. Nombraré algunas funciones del Estado solo a modo de ejemplo

 

  • Prevenir y controlar enfermedades que podrían afectar a las poblaciones humanas en su conjunto, como fue el caso de la última pandemia.
  • Ocuparse de la investigación y la implementación de medidas que puedan evitar enfermedades emergentes que tienen su origen en la interacción entre humanos, animales y entorno.
  • Implementar medidas que garanticen la protección y sostenibilidad ambiental que impacta directamente en la salud humana.
  • Coordinar actores.
  • Mediar, en tanto representante de la población, entre los intereses que impactan directamente sobre el ambiente.
  • Liderar de manera eficiente y coordinada a nivel nacional e internacional iniciativas capaces de abordar las amenazas para la salud.

Las formas que un gobierno incorpora impacta directo sobre la expectativa de vida. Existen numerosas evidencias que demuestran que, a medida que aumentan los niveles de democracia, de integración social, de solidaridad y de promoción a la participación política, disminuye la mortalidad infantil y mejoran la expectativa de vida y los indicadores de salud. Las razones que explican esta relación están fundamentalmente vinculadas a la promoción de construcción de ciudadanías activas y participativas. Las formas de gobierno que promueven relaciones con la ciudadanía que se materializan en acuerdos sobre temas que involucran a la sociedad en su conjunto y en el amplio reconocimiento de las necesidades de sus poblaciones a cargo. Dicho de otra forma: los mejores indicadores de salud se dan en países que cuentan con Estados preocupados y capaces de resolver eficientemente las necesidades de sus ciudadanos en un contexto de revalorización de lo público.

 

Estas dimensiones no deben perder de vista el papel del Estado como responsable del cuidado de los vínculos sociales, la seguridad y la economía de un país, ejes que desempeñan un papel determinante en el proceso de salud-enfermedad-cuidado. Los determinantes de salud y enfermedad son los factores o condiciones que influyen directa o indirectamente en el estado de salud de las personas y las poblaciones. Los Estados son los últimos responsables de diseñar estrategias efectivas para abordar las inequidades en la salud actuando sobre los determinantes.

 

Finalmente, el rol más tradicionalmente considerado, el Estado tiene que ser responsable en asumir a través de la producción de los bienes y servicios necesarios, que puedan lograr niveles adecuados de salud a través de la prevención y atención de enfermedades. Desde el siglo pasado, el cuidado de la salud se ha convertido en un bien tutelar, debido a que, al ser un bien tan importante para el país, su acceso debe ser protegido. La mejor forma de garantizar esto es que no queden en manos de capacidades individuales de consumo.

 

En sociedades complejas como las que vivimos, los individuos aislados no podemos satisfacer todas nuestras necesidades ni protegernos de los riesgos sociales y ambientales que nos amenazan. Por eso necesitamos organizarnos socialmente y constituir un Estado que pueda protegernos.

Las personas humanas inventamos el Estado para eso, para garantizar la supervivencia del conjunto social.

 

 

Bibliografía consultada:

 

  • Garriga, Y., Navarro, J., Saumell, A., Serviat, T., de la Hoz, J. L., & García, S. (2012). Determinantes de la salud: el rol de la inequidad en salud. Infodir (Revista de Información para la Dirección en Salud), 8(15).
  • Montañez, C. A. S. (2016). El Rol Del Estado Y La Salud En El Perú. Revista de la Facultad de Ciencias de la UNMSM, 15, 79.
  • Navarro Vicente, Borrell Carme, Muntaner Carles, Benach Joan, Quiroga Agueda, Rodríguez-Sanz Maica et al . El Impacto de la Política en la Salud. Salud colectiva  [revista en la Internet]. 2007  Abr [citado  2013  Mayo  19] ;  3(1): 9-32. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-82652007000100002&lng=es.
  • Los hechos probados: determinantes sociales de la salud. Traducción por el Ministerio de Sanidad y Consumo, 2006″
  • Tarlov A. Social determinants of health: the sociobiological translation. In Blane D, Brunner E,
  • Valdés Flores, H. M. (2018). Análisis crítico del rol del Estado frente a los derechos sociales y en particular el derecho a la salud.
  • Wilkinson R (eds). Health and social organization. Londres: Routledge 1996: 71-93.
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Por Alejandra Sánchez Cabezas

Fundadora y directora general de Surcos

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